Calificación del editor

El cierre de ‘Boneshaker’ es una patada en la cara, un ciclón, y representa todo lo que AMAMOS de Airbourne. Un destrozacervicales que casi justifica la compra del disco. Y es que pocos grupos tienen la capacidad de conseguir justamente eso.

6.5
VALORACIÓN

airbourne boneshaker

AIRBOURNE
‘BONESHAKER’
Spinefarm

Parece mentira, pero el debut discográfico de Airbourne (ese cañonazo de hard rock titulado
‘Runnin’ Wild’, del que sobreviven varios himnos en los conciertos actuales de la banda) fue
hace 12 años. DO-CE-A-ÑOS, amigos y amigas. ¡Qué rápido pasa el tiempo para los que ya peinamos canas!
Y aquí estamos, enfrascados en el último trimestre de 2019 y con otro lanzamiento -el quinto de estudio- de los australianos taladrándonos los oídos. ‘Boneshaker’ ha llegado con la misma fórmula, la misma actitud y el mismo espíritu gamberro que caracteriza a la formación de los hermanos O’Keefe, esta vez apoyados por un nuevo miembro a las guitarras, Matt Harrisson, que sustituyó hace relativamente poco a David Roads.
Pero vamos a ser sinceros: éste es, más que probablemente, el álbum más flojo de Airbourne hasta la fecha. Lo intenta, pero no lo logra del todo. Suena desbravado, agotado, como si el cuarteto aussie necesitara unas vacaciones de tanto rock’n roll (¿Cuántas veces se pronuncia “rock ‘n roll” en la discografía de la banda? ¿Decenas, quizá centenares o miles?) o como si les hubiera faltado algo de gasolina de esa que los pone de mala leche, los hace afilar los colmillos y salir a desgarrar y triturar todo lo que tienen por delante cuando graban o, por supuesto, cuando tocan en directo.
Eso sí, que ningún fan se asuste. Tenemos dentro de este CD temas de una factura 100% Airbourne que harán las delicias de todos. Muestra de ello son -a mi juicio, claro- ‘Sex to go’,‘She gives me hell’ o ‘Blood in the water’ en las que encontramos esas guitarras estridentes, esos ritmos pegadizos, esos estribillos coreables con los que gritar como posesos una y otra vez e incluso, y se prodiga poco en esta ocasión, ese Joel O’Keefe chillón y estridente que tanto nos gusta, bordeando lo desagradable pero dejando a casi cualquier cantante de rock a la altura del betún.
Lo cierto es que ni el tema elegido como single y que da el nombre de ‘Boneshaker’ al disco
está (ni de refilón) a la altura de otros sencillos del cuarteto como fueron «Runnin’ Wild», «Too much, too young, too fast», «No way but the hard way» o incluso el más reciente «Breakin’
outta hell», pero, ah, sí encontramos (amén del puñado de buenas canciones mencionado
antes) esa chispa, ese talento, ese maldito savoir faire que llevan impregnado en el ADN musical estos cuatro canallas. Y lo encontramos escondido, justo al final, dispuesto a
saltarnos a la yugular, en la forma de «Rock ‘n roll for life». Joder. ¿Otra vez Rock and roll? ¡PUES SÍ!
El cierre de ‘Boneshaker’ es una patada en la cara, un ciclón, y representa todo lo que AMAMOS de Airbourne. Un tema directo, sin concesiones ni contemplaciones de ningún tipo. Un destrozacervicales que, para mí, entra directamente a la lista de mis 10 favoritos de Airbourne. Quizá me exceda diciendo que casi justifica la compra del disco, pero la adrenalina (corriendo a chorros gracias al propio tema) hace que lo piense de verdad. Y es que pocos grupos tienen la capacidad de conseguir justamente eso. Que tras empaparnos de un disco mediocre a todas luces -aunque gane con las escuchas, he de ser honesto-, acabemos, gracias a un broche totalmente fan service, agitando convulsivamente el cuello y los puños, gritando, saltando y dándole otra vez al play porque, qué narices, son los putos Airbourne y sí, nos encanta el Rock ‘n roll. La madre que los parió.

Dani Ruiz