HAKEN + SPECIAL PROVIDENCE + ARKENTYPE
02/06/2016 Razzmatazz 2, Barcelona
Promotor: Madness Live! Prods

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Llegar a Razzmatazz desde la periferia un Jueves laborable a través de la autopista C-58, vía que no soporta la ingente cantidad de tráfico diario y donde además los accidentes de tráfico están a la orden del día y a las tempranas horas que el concierto estaba programado, es una ardua tarea.

Es por eso que, cuando Arkentype salían al escenario a las siete de la tarde, todavía me encontraba en un monumental atasco provocando en parte por el maldito “efecto mirón”. Así que cuando llegué a Razz 2 tan solo me dio tiempo a ver la foto de despedida con el poco público que había por entonces. Según me explicaron, la descarga de los noruegos Arkentype, que duró una media hora escasa, fue una efectiva dosis de metal djentero con demasiadas bases electrónicas pregrabadas y que llegaron a ser incluso abusivas.

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Los segundos en aparecer fueron los progresivos Special Providence, banda prodecedente de Budapest y que con su virtuosa propuesta nos dejó a todos atónitos. La banda la componen Márton Kertész a la guitarra y en quien más se fijaron los ojos del público gracias a su técnica depuradísima a la hora de tocar, Attila Fehérvari al bajo, Zsolt Kaltenecker al teclado y Adam Markó tras la batería.

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Así pues, estos húngaros que ya poseen cuatro discos en su haber, se centraron en su último disco de estudio “Essence of change”, interpretando temas como “Awating the Semmicentenial Wave”, “Surprise me” o la simpática “Northern lights” con la que dieron cerrojazo a su actuación. En líneas generales, el show de Special Providence fue una descarga de rock-metal progresivo con los patrones básicos del estilo y con la técnica de Márton Kertész como gran protagonista, recordando con su manera de tocar a grandes del género como Joe Satriani o Steve Vai.

El salto de calidad de Haken, tanto musical como sobre el escenario, está fuera de toda duda. Los ingleses acaban de editar “Affinity”, uno de los discos más aclamados por sus seguidores y por la prensa especializada, un disco en el que han dado una vuelta de tuerca a su sonido, han cuidado hasta el mínimo detalle a nivel compositivo, donde han recrudecido su sonido hacia derroteros más duros y actuales, y han creado una imagen retro ochentera más que elegante y efectiva. Los londinenses, quienes se han embarcado en una gira por la península que les ha llevado por ciudades como Barcelona, Madrid o Peralta dentro del Minnuendo Festival, ofrecieron un efectivo show de casi dos horas donde “Affinity”, el color verde, el humo y los contraluces fueron unos de los protagonistas. Razzmatazz 2 tenía colocado el telón negro típico cuando no se espera un aforo desbordante,  provocando un clima cálido delante de una banda que, al contrario que muchas del estilo, no dejó de transmitir energía y contacto con el público.

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Tras la introducción con la que se inicia “Affinity”, Haken abrieron fuego con “Affinity.exe” y con él, todos los dispositivos luminotécnicos funcionando a todo trapo. Luces estroboscópicas cegando al personal, humo a veces en cantidades exageradas que apenas dejaban ver cómo los ingleses se manejaban sobre las tablas y una puesta en escena muy cuidada acorde con el artwork de su último trabajo, donde el verde predominó por encima de otro color.

Siguiendo el orden natural de “Affinity”; “Initiate” se abría paso con ese regustillo a Porcupine Tree, Dream Theater y ese sonido ochentero que todos conocemos, con un Ross Jennings a la voz que, si bien no es el mejor cantante del mundo, ni posee una voz magistral, su trabajo en Haken es más que digno. Unos dicen que es un burdo imitador de James Labrie en mediocre, otros que desafina, etc… Lo cierto es que en Razz hubo momentos en los que, cuando se atreve con los falsetes, llegas a sufrir por él, pero nada por lo que alarmarse o despotricar.

La extensa “Falling back to Earth” del anterior y grandioso, valga la redundancia, “The mountain” y su montaña rusa sónica supo a gloria con una banda en estado de gracia, dejándonos perplejos con sus enrevesadas estructuras complejas para la mayoría de los mortales. “1985”, digna del mejor Steve Vai, sonó como una bocanada de aire fresco con el mexicano Diego Tejeida como mayor protagonista al teclado, destrozando teclas y cuello a la vez mientras Jennings lucía una gafas verde fluorescentes de dudoso gusto.

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Cambio de tercio con “Earthrise” la cual hace sonar a Haken como una banda completamente distinta, con esas líneas vocales melódicas dobladas y su embrollada composición cumpliendo con los estándares dentro del rock progresivo. Posiblemente “Pareidolia” fue de los temas mejor recibidos y disfrutados por el público. Solo hubo que ver la reacción al unísono al escuchar las primeras notas de bajo a modo de flirteo por parte de Conner Green. La actuación de los londineses estaba llegando a ese momento álgido en el que sabes que estás presenciando un concierto con mayúsculas, así que ni cortos ni perezosos y en el mejor momento atacaron con esa pieza signo de identidad de la banda como es “Cockroach king”, obra imprescindible, compleja, repleta de variaciones musicales, donde la banda saca toda la artillería disponible. Espectacular ver este tema interpretado en directo sin perder ni un ápice de calidad en vivo. Pese al derroche de energía gastado, nos les tembló el pulso para continuar con la locura escénica y dar paso a 15 minutos de metal progresivo pesado, repleto de compases imposibles como es “The architect”. Un vertiginoso viaje musical oscuro y delirante donde Jennings puso de manifiesto que tiene mucho que decir en Haken desgañitándose al más puro Einar Solberg (Leprous) y una banda sonando corrosiva y extremadamente dura. Sin duda, uno de los momentos más excitantes de la noche.

Momento necesario de relajación tras la salvaje “The architect” con “Deathless”, único guiño a “Visions”, editado en 2011, que supo a gloria gracias a sus agradables melodías.

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No podía quedarse en el tintero el que fue el primer adelanto del nuevo trabajo como fue “The endless knot”, otra vez con Tejeida a los teclados como amo y señor y escupiendo samplers a lo dubstep como si Skrillex se hubiera apoderado del instrumento durante unos segundos.

Y antes de despedirse, “el bis” o cómo acabar con un tema de veinte minutos como “Crystallized” sin pestañear, dejando al público más que satisfecho con casi dos horas de concierto, algo inusual en bandas de este formato y demostrando con tesón, trabajo y ganas que Haken tienen mucho que decir en este mundo tan saturado en el que todo se compara y todo está “en teoría” inventado.

Texto: Jero García

Fotos: Irene Serrano

Una muestra de lo que fue la noche:

A continuación, toda la galería de imágenes: