Riverside 2

BE PROG! THE MADNESS DAY
RIVERSIDE + MONO + SOLSTAFIR + THE OCEAN + LION SHEPHERD + THE SIXXIES
01.11.2015, Sala Apolo, Barcelona
Promotor: Madness Live!

The Ocean

Reflexionábamos hace unos días acerca de juntar dos giras en una. Madness Live está tomando esta decisión en algunos de sus últimos conciertos y de los que están programando para la próxima temporada de primavera. Si bien unir a Annihilator + Leprous + Rendezvous Plant + Sphere + Harlott + Archer fue un éxito de público, resultaba una unión un tanto ecléctica. Con el Be Prog!, The Madness day fue todo lo contrario, una comunión casi perfecta en cuanto a estilos pero un fiasco en asistencia, como reconoció la organización días después. ¿Los motivos? Hay quien habla del precio de las entradas, de que era domingo… Lo cierto es que 40 euros puede parecer mucho dinero de entrada pero, viendo el número de bandas y su nivel, a nosotros no nos lo parece sabiendo que todos tocaban sus repertorios completos, máxime cuando ambas giras hubieran tenido el mismo público y seguramente por más de 20 euros cada una.

Sea como fuere, la ocasión la pintaban calva. Motivos varios hicieron que no llegara a ver a Lion Shepherd y The Sixxies, así que me incorporé con The Ocean. Los germanos tienen muchos tiros pegados ya y su efectiva propuesta musical se ve reforzada por unas actuaciones desgarradoras, llenas de melodías que ganan en impacto en vivo. Loic Rossetti es un espectáculo en sí mismo y verlo tirarse desde el anfiteatro del Apolo al público, desde una altura de unos cinco metros, sube la adrenalina de cualquiera. Pose o actitud, lo cierto es que consigue el efecto deseado; “The quiet observer” o “Hadopelagic II: let them believe” calan hondo entre la concurrencia. Buen sonido y mejor actitud en un reducido escenario para una banda que conoce sobradamente las artes del Post.

solstafir
Sólstafir gozan de un status más que merecido. Aún recuerdo cuando les vi abriendo para Swallow the Sun hace cinco años. Entonces ya tenían una esencia que desarrollaban a pasos agigantados. Ahora están consagrados como una banda innovadora y creativa dentro de su estilo. Un repertorio equitativo entre sus tres últimos discos resultó suficiente aliciente para mantener la tensión del público y para ver cómo los músicos se imbuían en una aureola catártica mediante desarrollos instrumentales retorcidos. Porque Sólstafir nunca optaron por simplificar su propuesta, siempre quisieron crear y desarrollar a través de la complejidad. Solo así se entienden temas como “Náttmal” o “Ljós I stormi”. La banda ha sabido sobreponerse a la baja de Gudmundur Oli Pálmason aunque seguramente no notemos el efecto real de ese cambio hasta su próximo disco. La catarsis que se le suponía al evento empezaba a causar efecto son Sólstafir.

He de reconocer que Mono era mi máxima atracción en el cartel, pues me quedé sin verlos en su anterior gira. También reconozco que sus últimos trabajos no me han llegado tanto como “For my parents”, por ejemplo, y es que la estridencia de estos sobrepasa las expectativas que tenía sobre ellos. Así las cosas, me decepcionó que no lograran transmitirme esa calma, esa tristeza tan bella pero a su vez descubrí a un cuarteto revelador, camaleónico y a un guitarrista fuera de lo común, Takaakira Goto, capaz de hacer llorar al mismo tiempo su guitarra y a la audiencia que tiene delante. “Ashes in the snow” se reveló como el estandarte de su concierto y así lo reconoció un público que asistía atónito a una lección magistral de sentimiento. Porque lo de Mono no se puede definir con palabras, lo suyo traspasa el límite extrasensorial.

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Los polacos Riverside venían con nuevo disco bajo el brazo, “Love, fear and the time machine”, editado en septiembre y tras actuar en julio en el BeProg! My friend. La banda de Mariusz Duda, lejos de pertenecer a la escuela más clasicista del Prog, es una de las pioneras de esta hornada de bandas capaces de ofrecer un Prog más heterodoxo. Y así desarrollan su carrera, tal como plantean sus conciertos, con un repertorio variado capaz de erizar la piel del más insensible con las atmósferas de “Lost (why should I be frightened by a hat?)”. En las primeras filas, una apasionada fan enloquecía con las seductoras melodías de “Panic room” mientras una cálida iluminación ejercía de mediadora entre las emociones de las canciones y las primeras filas.

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El concierto se desarrollaba a una cadencia adecuada, con un ritmo intenso y la banda decidió dar protagonismo a “Shrine of new generation slaves”, quizá por estar más rodado que el de este año o quizá por confiar más en esos temas. Once temas, más de hora y media y una armonía pasmosa que mete a Riverside en otra liga. “The same river”, de su debut, cerró un concierto que supo a gloria.

Texto y fotos: Marc Gutiérrez