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INTRO
Nagold 2019 ha supuesto el noveno concierto de Liv Kristine en el Alte Seminarturnhalle de Nagold y de forma consecutiva. No, que no te engañen, si eres fan de Liv la navidad empieza el último viernes de diciembre antes de navidad. Porque al fin y al cabo la navidad, como este evento, es una tradición.
Visitar Nagold supone cada año una aventura porque como me dijo Vera Nijveld, “Nagold está en medio de la nada”. Quizá no sea exactamente así, pero una ciudad como Stuttgart está a unos 40 kilómetros por lo que llegar allí requiere planificar el viaje en coche propio o de alquiler, o la combinación de transporte público.

Me gusta explicaros mis experiencias para convertir una crónica de un concierto en un diario de viaje, por si alguien coge alguna idea o porque simplemente quiero dejar escrita una vivencia que cada año pienso que no puede mejorar la anterior, pero siempre lo hace, esa es una de las grandezas de Liv.

Este año el viaje resultaba especialmente caro desde Barcelona así que decidí tirar de ingenio y de ese espíritu romántico y de Willy Fog que me caracteriza.
Sorprendentemente el vuelo a Basel (Suiza), sí Suiza, lees bien, costaba solo 19.99 euros por los 80 que costaba la ida a Stuttgart así que empecé a pensar en posibles combinaciones en todo tipo de transportes. Descarté rápido un bus que enlazara Freiburg (recordemos que el EuroAirport es un aeropuerto fronterizo compartido por Basel en Suiza, Freiburg en Alemania y Mulhouse en Francia) porque tardaba cuatro horas. El coche de alquiler, al cruzar la frontera se disparaba de precio. Opté por el tren.

BASEL ME ENAMORA
Llegué a Basel a las 09h00 de la mañana y me guardé un par de horas para visitar el centro de la ciudad, que ya conocía de mis experiencias con Liv en 2012 y 2013 en Pratteln, y para comprar unos discos en el Media Markt que hay justo en la estación central de tren Banhof Basel SBB. Era un día gris de temperatura agradable que me permitió un relajado paseo por la Barfüssenplatz, donde empieza el Weihnachtsmarkt. Siempre me ha sorprendido la cantidad de banderas suizas y escudos de la ciudad que hay por las calles y en las casas, como si de una reafirmación de identidad se tratara. No, ni en Catalunya ni en España estamos acostumbrados a ello.

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STUTTGART ME EMBELESA
De vuelta a la estación de tren me subo en un regional de alta velocidad dirección a Köln. Mi primera sorpresa es que se trata de un tren de ¡¡¡30 vagones!!! Moderno y cómodo, me permite ir viendo otras estampas de la geografía germana, unas más interesantes que otras. En Karlsruhe cambio de convoy, en esta ocasión dirección a Hannover pero con parada en Stuttgart. De camino conozco a Carolina, una mujer venezolana encantadora, ingeniera de profesión y cocinera por vocación. Conversamos de viajes, de cultura, de Liv Kristine y me indica en qué puntos de la Königstrasse puedo encontrar unos detalles que llevarles a mis hijos. Menos mal que Frozen y el fútbol están casi en todas partes (risas). Una visita a Saturn en busca de más discos y una rapidísima visita al Weihnachtmarkt y a la Schlossplatz completaron mi breve, intensa y enamoradiza visita al centro de Stuttgart.
Lamentablemente no me quedó tiempo para ir a Second Hand, una tienda de discos que Liv me había recomendado. Lo dejo en la lista de pendientes para 2020.

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MI CONCIERTO EMPEZÓ MUCHO ANTES…
De ahí a recoger mi coche de alquiler para ir a Nagold. Ya oscurecía y apenas eran las 16h00. Empiezo a reconocer los pueblos que atravieso y algunas carreteras. Es lo que tiene la experiencia. Un pequeño retraso en la prueba de sonido me permite llegar a tiempo de verla. Al entrar por la puerta Liv me saluda mientras canta y de pronto veo a Anette Uvaas Gulbrandsen sentada frente al escenario. Me voy a saludarla. Me alegra mucho verla en persona pues nos conocemos virtualmente. Antes si quiera de sentarme a charlar con ella me gritan por la espalda por mi nombre y recibo un efusivo abrazo. Es Micheal Hansen, pareja de Liv. Una persona absolutamente fantástica que, sin conocerme de nada, me ofrece todas las comodidades que pueda necesitar.
Conversamos unos minutos hasta que Liv bajó del escenario. Nos saludamos, nos abrazamos y ahí ya tenía claro que mi viaje había vuelto a valer la pena, porque con Liv los encuentros siempre son especiales.

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Nos sentamos Anette, Liv y yo a conversar de nuestras cosas, tranquilamente, empezamos a sentirnos a gusto, me firmaron y dedicaron un ejemplar en vinilo y otro en cd de ‘Latum alterum’ de The Sabbathian que guardo con sumo cariño.
Poco después llegaron dos amigos virtuales y miembros de la comunidad Liv Kristine Fans Assembly, Rocco Cogliati y Chris Smeidi, con quienes estuve hasta la madrugada. Dos chicos entrañables, muy atentos y que también habían viajado solos. A los pocos minutos habíamos establecido nuestra ONU particular junto a Anette… una noruega, un alemán, un italiano y un español. Si esto fuera fútbol, como dijo Johan Cruyff hace muchos años, “a futbol siempre juegan 11 contra 11 y siempre ganan los alemanes” pero como era música lo cierto es que forjamos una bonita amistad, compartimos vivencias, experiencias, pensamientos, risas, copas de vino y más risas. Fue una velada maravillosa que espero volver a repetir.
Entrar antes a la sala también nos permitió comprar el merchandising antes que nadie, tener esas primeras unidades y prácticamente agotar el stock de The Sabbathian.

AUDIONAUT
Como siempre, sirvieron la cena poco antes del concierto por lo que la comodidad era máxima.
Para las ocho de la tarde aparecieron Audionaut en el escenario, un quinteto que mezcla Rock, Metal y algo de Stoner. Superados los nervios iniciales, su música resultó ágil y en la que destacaba la voz de Hope Nightrose, que fue de menos a más. Musicalmente la banda resulta solvente y suena compacta. “At the end of the day” fue uno de los mejores cortes del concierto. Siempre me ha gustado que la organización de Alte Seminarturnhalle apueste por artistas de la zona para abrir los conciertos de Liv Kristine por cuanto hay que potenciar la escena local.

Audionaut1

LIV, UN VENDAVAL
Pero llegaban las nueve de la noche, ya con todo el mundo en sus asientos. La intro permitió el ingreso de los músicos en el escenario y Liv se llevó todos los vítores con el inicio de “Vervain”. Desde buen principio volvió a quedar clara una cosa y es que el concierto se iba a suceder a velocidad de vértigo, como suele pasar cuando esperas algo con muchas ganas. Liv no quiso esperar más y de buen inicio hizo subir al escenario a su invitada especial, Anette Uvaas Gulbrandsen, su mejor amiga noruega como ella misma nos dijo al presentarla. Juntas interpretaron “Stronghold of angels” que, si no me falla la memoria era la primera vez que Liv la cantaba en directo. Anette rayó a un gran nivel pese a los nervios y creo que se compenetra muy bien con Liv como han demostrado en disco varias veces (no olvidemos que Anette ya colaboró con Leaves’ Eyes y Liv lo ha hecho con The Sabbathian).

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Para “Oblivious”, uno de mis temas preferidos de ‘Vervain’, Anette hizo las segundas voces y el resultado volvió a ser óptimo. Pero Liv quería echar más leña al fuego y empezó a sonar “Love decay”, un tema que siempre he preferido sin Michelle Darkness y la respuesta de los fans fue unánime en un crescendo que culminó con “Image”, la primera mirada a Theatre of Tragedy del concierto.
Y para acabar la primera parte del concierto llegó un trío de esos que te estremecen con “Silence”, “Panic” y ”Siren” que se han convertido en clásicos de su repertorio. Y aunque la carga emocional siempre es superlativa en estas canciones, en esta ocasión “Silence” resultó sobrecogedora creando una atmósfera realmente envolvente. En apenas 40 minutos ya se había esfumado medio concierto entre risas y emociones. Mientras, presenciábamos el concierto junto a Anette con quien pudimos compartir las sensaciones de su experiencia en el escenario.

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La segunda parte del show fue menos equilibrada pero igual de celebrada por los fans. “Commute” y “Machine” siempre son momentos muy celebrados en sus conciertos. Pero luego llegó “The man with the child in his eyes” que, pese a ser una gran versión no es de mis favoritas y, como me ha sucedido ya varias veces, consiguió hacerme cambiar de opinión. Liv la cantó con el corazón en la mano y trasladándonos su emoción. Con el público ya en el bolsillo era hora de presentar los dos temas nuevo. Había escuchado “Gravity” unas semanas atrás y “Skylight” en la prueba de sonido pero era hora de ver como se comportaban en vivo. El resultado final fue más que óptimo y ambos temas pasaron la prueba de fuego del directo con nota. Los fans prestaban atención a los detalles, a la voz de Liv, a las melodías. Resultaba curioso ver las caras de asombro de la gente. La última vez que Liv estrenó un tema en directo antes que en disco fue “Libertine” en 2011, en su primer año en Nagold. “Gravity” me encantó en directo, tan intimista, tan profunda.

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Liv y sus chicos volvían a retirarse y a su vuelta… a su vuelta el escenario se llenó de magia porque hacía cinco años que Liv no cantaba en directo “…a distance there is”, el tema estandarte de su carrera. Sí, junto a “The rarest flower” es el tema de mi vida y al escucharlo no pude evitar la emoción y las lágrimas, no pude evitar cerrar los ojos y dejarme llevar por las melodías que desprendían los dedos de Patrick mientras sentía como si Liv cantara solo para mí. Una sensación casi irrepetible.

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Como ya es tradición en los conciertos navideños, y especialmente en Nagold, llegaba la hora de los temas tradicionales, el “Ave Maria” de Schubert y “Pie Jesu”, una canción que cada vez canta en tonos más altos y que no deja de maravillarme año tras año.
Pero el final del concierto nos tenía reservada una gran sorpresa como fue la interpretación de “Skylight” solo con piano y voz, una absoluta delicia que no quería que terminara, de belleza incalculable y que me tuvo con una sonrisa en la cara durante más de tres minutos. Sin duda fue uno de los grandes momentos del concierto. Al finalizar la canción un fan le hizo entrega de un ramo de flores y prepararon una bandeja con cervezas para toda la banda.

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Y el concierto, de una hora y tres cuartos terminaba con aquello de “zugabe, zugabe” que les obligaba a salir al escenario y volvieron a tocar “Love decay” pero en esta ocasión con todo el público levantado de sus sillas, bordeando el escenario, arropando a los músicos, devolviéndoles la pasión que ellos habían puesto en el escenario.

AFTER PARTY
Y cuando la actuación terminó empezó la after party, empezó el encuentro de Liv con sus fans, con los que estuvo durante más de tres horas. Cansada y agotada no dejó de sonreir y departir con todo el mundo. Nadie se fue sin una foto, un autógrafo o sin charlar con ella, porque Liv sabe que su mayor valuarte son sus fans.
Yo pasé la noche con Anette, Rocco y Chris pero también conocí a Vera Nijveld, su marido Marco von Schmuda y Chantal Lodewikus que resultaron ser encantadores; coincidí también con Uli, del norte de Alemania, y Adam Brown y Nick Clark de Inglaterra; siempre es un placer enorme encontrarme con Anna Finke, una mujer encantadora, afable y siempre muy atenta conmigo y también con dos amigos muy allegados de Liv como son Ina y Klaus con los que también tuve ocasión de departir. Y entre todo eso las copas de vino blanco iban cayendo e iban haciendo su efecto en una noche que acabó ya tarde con todos nosotros subidos en el escenario con Liv para hacernos alguna foto que quizá verás por redes sociales.

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Eran más de las dos de la madrugada y me hospedaba en el mismo hotel que Liv y sus chicos (gracias Liv!!!) y aún hubo tiempo para una última aventura con las llaves del hotel ¿verdad Anette?
Tiempo para una ducha, dormir un par de horas y partir hacia el aeropuerto pues mi avión de vuelta partía prontito en la mañana.
Un viaje relámpago, en un abrir y cerrar de ojos, como si de un sueño se tratara ¿habrá sido un sueño? Desde luego que todo fue tan perfecto que bien pudo haberlo sido, porque los sueños son para vivirlos.

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OUTRO
Y acabo como se acaban los discos, con algunos agradecimientos: Gracias a todas las personas con las que he compartido este viaje pero muy especialmente a Liv y Michael por hacerme sentir siempre como en casa, como uno más de la banda y por darme todas las facilidades y comodidades en mi viaje; a Anette por una tarde/noche/madrugada fantástica llena de risas, amistad y complicidad; a Rocco y Chris por ser la mejor compañía en este evento, espero repetir con vosotros en 2020; a Anna por ser adorable; y a Vera por ser tan cercana.

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Sí, en este reportaje he querido acordarme de todos ellos porque Nagold no es un evento ni un lugar cualquiera para Liv y sus fans, Nagold es un evento muy personal para todos nosotros que trasciende más allá de la música. Somos como una pequeña familia que se reúne cada año justo antes de navidad.

Texto y fotos: Marc Gutiérrez