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GUNS N’ ROSES + VOLBEAT + NOTHING MORE
01.07.2018, Estadi Olímpic Lluís Companys, Barcelona

Guns N’ Roses acaban de actuar en el Estadi Olimpic Lluís Companys de Barcelona 25 años después de su primera visita a la ciudad condal.
Estuve presente aquel 5 de julio de 1993 y he vuelto a asistir hoy 1 de julio de 2018.
Muchas cosas nos han pasado a los dos desde entonces. Yo era un adolescente de 15 años y ellos unos espíritus rebeldes del Rock con todo lo que ambos conceptos implican.
Entonces, su concierto, como todos, estuvo rodeado de mucha polémica… que si salieron con retraso (como siempre por entonces), que si iban hasta arriba de drogas, que si el set acústico les sobró, que si ya no eran una banda por todos los problemas internos que tenían, que si el concierto fue desastroso… el único punto que creo recordar que no admitió discusión fueron los teloneros y es que Suicidal Tendencies y Brian May estuvieron fantásticos.
A Guns N’ Roses los he ido siguiendo con los años pues es la banda con la que empecé en esto de Rock y el Metal y siempre han sido una de mis bandas referentes pese a sus altibajos musicales. Les he visto en muchas de sus etapas y en varias ciudades europeas y nunca me han dejado indiferente, me hayan gustado o no, con una formación o con otra.
El año pasado en Madrid sentaron cátedra, no esperaba verlos a ese nivel y en este caso lo único discutible fueron los teloneros, Tyler Bryant & the Shakedown y un esperpéntico Mark Lanegan.
Hoy, 25 años después y en el mismo lugar que la primera vez en Barcelona, Guns N’ Roses venían acompañados por los americanos Nothing More y los daneses Volbeat.
Los primeros son un cuarteto de Texas practicantes de un Metal alternativo, moderno y con elementos de electrónica. Su corte “Don’t stop” rápidamente me trae a la cabeza el “Just hate me” de Pain pero no hay color. En treinta minutos completan un set que en sala pequeña encajaría bien porque la banda tiene pegada pero que un formato tan grande y siendo una banda desconocida lo tenían todo en contra. Se entregaron y el que lo da todo no está obligado a más.

Volbeat ya venían a otra cosa, ya juegan otra liga en la que incluso encabezan grandes festivales europeos.
La banda encabezada por Michael Poulsen no ha gozado del mejor de los sonidos y es que las guitarras han sonado embarulladas gran parte del concierto y el bajo muy alto. Pese a todo los daneses han salido poniendo toda la carne en el asador y al segundo corte ya estaba sonando “Lola Montez”, una de las favoritas de los fans. El concierto discurría con un ir y venir en su discografía y “Seal the deal” ha servido como homenaje para Vinnie Paul aunque la mayoría de los presentes ni sabían quien era Vinnie, ni Pantera, ni tan siquiera Volbeat. Cincuenta minutos de actuación convincente y que nos ha sabido a muy poco a sus fans.

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Y con quince minutos de retraso, a las 21h45, se apagaban las luces del Olímpico para dar paso a la introducción más larga y coñazo de la historia, un tanque soltando cañonazos durante diez eternos minutos, sin exagerar. Guns N’ Roses hacían acto de presencia a ritmo de “It’s so easy” y con un set list predecible. El Estadi se venía abajo, había muchas ganas de los americanos. No obstante cada concierto suyo es una aventura en sí misma por cuanto no sabes la versión de la banda que te tocará ver, la buena o la mala. Afortunadamente desde que volvieron a reunirse Axl, Slash y Duff su estado es encomiable.

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Ahora, tras verlos dos veces en un año, hay una cosa que tengo muy clara y es que estos Guns N’ Roses es la mejor versión que podemos encontrar de la banda hoy día. Quiero decir con esto que la banda ofrece un concierto de tres horas y media en recintos de gran formato, en buen estado de forma, un repertorio de grandes éxitos y un espectáculo de luces, sonido y pirotecnia.
A nivel musical Duff McKagan y Slash son los amos del escenario. Soportan a la banda, la llevan en volandas y su nivel musical y su carisma resultan intachables. Pero en esta banda hay otros músicos que merecen reconocimiento como Melissa Reese, a los teclados y los coros, que es el complemento perfecto de Axl, que llega donde no lo hace él y cuya labor es digna de mención; Richard Fortus es un guitarrista solvente y cumple con creces aunque no puedo evitar acordarme de Izzy Stradlin’; y luego está Frank Ferrer a la batería que creo que es un músico infravalorado. De acuerdo ni es Steven Adler ni es Matt Sorum pero toca con una precisión y una seriedad fuera de toda duda y quizá algún día se le reconocerá el papel en esta banda.

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Y Axl Rose… es Axl Rose, es sabedor de sus limitaciones vocales pero sale al escenario a darlo todo y sabiendo que el concierto se alarga en exceso prefiere tirar de épica antes que recortar el espectáculo. Esas son las agallas que le faltan a muchos rockeros acomodados.
Sí, Axl Rose no aguanta el tipo cuando el concierto avanza y hoy ha tenido un bajón vocal muy serio en “You could be mine” donde se ha venido abajo por completo. Ha sabido sobreponerse y empezar a modular su voz pero ya nunca ha vuelto a ser la misma y ha tenido altibajos continuos como en “Better”.
¿Y como se consigue hacer un concierto de tres horas y media en esta tesitura? Sencillo, alargando temas como “Double talkin’ jive” o “Welcome to the jungle”, añadiendo introducciones a cortes como “Live and let die”, “Knockin’ oh heaven’s door” o “Rocket queen” o incluyendo solos y jams en muchas canciones. El fan agradecido por el espectáculo.

Estos Guns N’ Roses es la mejor versión que podemos encontrar de la banda hoy día. Un concierto de tres horas y media, en buen estado de forma, un repertorio de grandes éxitos y un espectáculo de luces, sonido y pirotecnia

El repertorio resulta casi intachable y es que la cantidad de greatest hits que posee la banda en su cancionero popular es reconocible por cualquiera aunque no sea fan de la banda. Sin embargo me hubiera gustado que cambiaran algo el repertorio ya que añadiendo “Slither” (Versión de Velvet Revolver), “Wichita Lineman” (versión de Jimmy Webb) y “Shadow of your love” no había nada diferente respecto al año pasado pese a poseer una discografía con temas que darían mucho juego en vivo como “Shoutgun blues”, “Breakdown”, “Move to the city”, My Michelle” o tocar el “Appetite for destruction” en su integridad dada su reciente reedición. Por cierto, casi imperdonable que no tocaran “Out ta get me”. Menos versiones y más temas propios aunque fueran menos exigentes para la voz de Axl estaría bien, aunque siempre hayan sido una banda de muchas covers.

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Y puestos a hablar de repertorio quiero lanzar una lanza en favor de los tres temas que tocan de ‘Chinese democracy’: el title track, “Better” y “This I love” que, especialmente los dos últimos, son descomunales y en directo ganan mucho más que en disco. Memorables.
Pero los Guns N’ Roses de hoy día es la gallina de los huevos de oro. Cuelgan el sold out en casi todos sus conciertos, tienen un espectáculo consolidado y parecen haber encontrado la fórmula para llevarse bien y mantenerse como banda pese a que echo en falta una mayor interacción entre los músicos, especialmente entre Slash y Axl aunque reconozco que puede ser más un fetiche de adolescencia que un deseo de adulto.

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Uno de los momentos culminantes del concierto fue “Used to love her”, que tampoco la tocaron en el primer tramo de la gira europea, y que resultó un soplo de aire fresco para los viejos fans.
Quizá el aspecto negativo más destacable del concierto fue, y esto supongo que tiene poco que ver con la banda, el horario del concierto. Previendo la duración del show, que a este tipo de eventos suelen venir familias, que al día siguiente es laborable y los problemas de tráfico que se originan para evacuar el Olímpico creo que acabar un concierto a la 01h10 es demasiado tarde. Hubo gente que se fue antes que acabara, padres con niños dormidos a hombros y mucho curioso que abandonó el recinto cuando sonó “Sweet child o’mine”.

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Ya no entro a valorar la cantidad de posers más preocupados de sacarse un buen selfie que de ver el concierto porque daría para un libro.
Resumiendo, concierto espectacular, con una banda en plena forma y el repertorio de toda una vida.
¡Gracias Guns N’ Roses por este 25 aniversario de nuestra primera vez, no tardéis en volver!

Texto: Marc Gutiérrez
Fotos: www.gunsnroses.com (no pertenecen al concierto de Barcelona sino a diferentes actuaciones de 2018)

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